17 Feb, 2009
A todos los voluntarios del P.A.S.E.
Escrito por: pase In: Historia del P.A.S.E.| Informaciones| General
Muchachas y Muchachos:
Como siempre ocurre al inicio de este tipo de mensajes (y tratando de desobedecer a los lugares comunes a los que siempre se apelan) sucede que al intentar sintetizar o recabar las conclusiones de los trabajos comunitarios 2009 realizados en las localidades de Maihue, Curriñe, Chabranco y Maqueo, las palabras se hacen realmente vacías y casi innecesarias para describir todo lo experimentado que, sin embargo, sabemos deja nuestro corazón lleno de nuevas vivencias y de sentimientos que jamás hubiéramos podido obtener si no nos hubiésemos atrevido a dejar nuestras casas para caminar rumbo a una realidad ajena en la que debíamos participar con los conocimientos adquiridos en nuestro paso por la universidad.
Debemos ser conscientes de las huellas que hemos dejado en la comunidad, aunque creamos que nuestro trabajo no fue el suficiente o no es el que nosotros esperábamos, ya que, son esas huellas las que con el paso del tiempo irán rindiendo los frutos de estos diez días arduos de trabajo intenso. Esos días de dormir en sacos, colchonetas (los más avispados en colchones inflables) o en el suelo, o incluso no dormir y pasar de largo hasta el otro día (por una u otra razón), lo importante era que cumplíamos con lo que teníamos que cumplir y eso es lo que nos hace diferentes de los demás, nuestro afán por sentir nuestras carreras, querer y valorar nuestro trabajo, emocionarnos con lo que hacemos y creernos el cuento de que realmente estamos haciendo la diferencia en comparación a la gran mayoría indiferente que no siente la necesidad de participar dentro de los cambios sociales que se puedan gestar.
La alegría y la felicidad con la que realizamos todo lo que nos propusimos son valores importantísimos que jamás debemos perder de vista estemos donde estemos, porque el mundo (o la universidad) nos ha hecho sistematizar nuestro estudio y ha viciado el mismo aprendizaje con caracteres de “obligación” o “aburrimiento”. El voluntariado que realizamos ha logrado romper con estos esquemas y nos ha logrado llevar más allá de las fronteras parceladas de nuestros conocimientos. Nos ha hecho pasarla bien vacunando perros y ovejas, caminar y caminar bajo el sol para observar dientes, hemos viajado desde otras ciudades lejanas para vivir unas vacaciones distintas, alejar ese miedo de compartir con los niños en sus juegos hablando de esos temas que quizá nunca más volverán a hablar, reírnos de nuestras diferencias cuando descubrimos que tenemos un mismo norte, sentarnos a conversar en una horizontalidad pocas veces lograda entre carreras, conversar sobre temas de salud con gente que tiene miedo a hablar de temas específicos y brindarles momentos de relajación y autoconocimiento, armar circuitos eléctricos, ensuciarnos y llenarnos de tierra en las camionetas, impregnarnos de los paisajes que no se ven en la ciudad, aprender de los demás y sobre todo aprender de nosotros mismos y de nuestras verdaderas capacidades para lograr lo que nos proponemos. Nos ha hecho valorar un paso de baile realizado por una persona que muy pocas veces tiene la oportunidad de bailar, emocionarnos con la gratitud de la gente que nos entrega sus frutos cultivados y nos ha hecho cambiar el switch de nuestras propias experiencias. Pero por sobre todo (sobre todo todo) nos ha hecho más humanos y más conscientes de las necesidades colectivas. Nos ha hecho más humanos en la perspectiva de que hemos sentido lo que hacemos al compartirlo con los demás y nos hemos emocionado cuando todo ha salido bien. Eso es lo que al finalizar el día nos decía “mañana voy a seguir feliz haciendo mi trabajo y voy a cansarme más que hoy”.
Ahora, lejos de terminar, nos queda mucho trabajo por delante y espero que todas estas experiencias sean un incentivo para intentar replicar nuestro trabajo en otra localidad. Nuestras metas deben expandirse bordeando la utopía, porque en nuestras manos están las herramientas para generar otro tipo de desarrollo, ya lo hemos demostrado con creces todos y cada uno con nuestro granito de arena. Creo que nos llevamos a nuestras casas más conocimientos de los que nosotros llevamos a las distintas localidades, ya que la gente nos ha enseñado a valorarnos como personas. Podemos decirnos a nosotros mismos que somos líderes en lo que hacemos y tenemos todo el derecho a comunicar lo aprendido para que otras personas se sientan llamadas a trabajar. Nos convertiremos en el ejemplo para nuestros pares y debemos estar orgullosos de eso.
Agradezco haber compartido con todos ustedes, conocer a los que conocí y seguir conociendo a los que conocía. Espero haber logrado describir dentro de los límites que las palabras me permiten (un profe de lenguaje lo sabe bien) lo que quería. Un gran abrazo para todas y todos.
Nicolás Díaz
Vice-Presidente P.A.S.E.


















